Cuestión de género en el Islam

Geidar Dzhemal

Cuestión de género en el Islam

Artículo publicado en la revista Musulmanka (Musulmana, revista de la mujer musulmana, en idioma ruso)

08.07.2011
 www.musulmanka.ru


Tras la expulsión del Paraíso el hombre y la mujer se encuentran en una situación ambigua: están unidos por el destino común, pero permanecen en el eterno antagonismo. El monoteísmo abrahámico es realista al describir la relación entre los sexos y no ofrece ninguna solución ilusoria del problema.

¡Y el problema existe! La humanidad no puede existir sin la unión del hombre y de la mujer. ¿Pero cómo construir la sociedad, cómo continuar el género humano en el tiempo, si el hombre y la mujer son antagonistas?

A lo largo de los milenios la sociedad pagana ha intentado encontrar la salida de esta trampa, pero no ha hecho más que vagar, y lo sigue haciendo, por los laberintos de este conflicto fundamental. Las soluciones ofrecidas por las sociedades que ignoran la Revelación monoteísta, se reducen al dictado bruto del hombre – el patriarcado como base de la organización social, o distintas formas del predominio social de la mujer – el matriarcado. Ambas formas no establecen la paz, sino que fijan el antagonismo, le dan, se podría decir, el carácter permanente.

Tanto el patriarcado, como el matriarcado son de distinta manera, pero igualmente destructivos, tanto para la sociedad en su conjunto, como para cada persona en particular, independientemente de su sexo. Hoy conocemos mejor los excesos del matriarcado, porque gran mayoría de la humanidad actual vive en las condiciones del dominio del liberalismo occidental, que en realidad es una de las formas de la dominación de las mujeres. En la sociedad occidental predomina la mentalidad femenina, la escala de valores femenina, el tono lo marcan las feministas. En última instancia este neomatriarcado femenino lleva a la degeneración biológica, que se refleja, particularmente, en la creciente influencia y número de las minorías sexuales. El dictado del feminismo también se transforma en el aumento de la violencia doméstica, en primer lugar, el aumento de los malos tratos de los maridos con respecto a sus esposas.

Sin embargo, los ideales del pasado patriarcal, tan queridos para los partidarios del adat pagano (“adat”, la ley de los antepasados, opuesta a la ley islámica – Sharia, N. del T.), también son falsos desde la perspectiva islámica. El sometimiento por la fuerza de la mujer, su falta de derechos y la explotación doméstica convierte al hombre en el carcelero en su propia casa, sustrae todas sus fuerzas morales para mantener el adat, que es un obstáculo para la realización de los objetivos que el Altísimo ha puesto ante los hombres. La sociedad patriarcal comienza a estancarse y  termina por descomponerse inevitablemente.

¿Cuál es la solución? Esta únicamente puede consistir en el reconocimiento realista de la esencia de la oposición entre los sexos, que está en el propio hecho de la pérdida del Paraíso. Lo cual quiere decir que el hombre y la mujer tienen el objetivo común: volver al Paraíso. Objetivo común - ¡ya es una base para establecer el armisticio!

Allah Altísimo (subhana-hu wa ta´la!) dio a los hombres, que siguen su camino, las condiciones de este armisticio – la Sharia. “Los creyentes, tanto hombres, como mujeres, - son amigos unos de otros” (sura “At-Tawba” (“Arrepentimiento”), aleya 71).

Las normas de Sharia describen detalladamente todas las sutilezas de las relaciones entre el hombre y la mujer, así como todos los puntos del acuerdo sobre el armisticio entre las partes en conflicto. Queda claro que únicamente la escrupulosa observación de esos puntos salva a las partes de deslizarse de nuevo hacia el conflicto abierto.

Las normas de Sharia regulan el equilibrio entre los derechos y los deberes, que no permite que se imponga ni el orden patriarcal, ni la ginecocracia (predominio de las mujeres). Cuando en algún rincón del mundo islámico se observan las manifestaciones de alguna de estas tendencias, es que no se cumplen las normas de Sharia, sino que se manifiesta el adat. Adat en su conjunto, y particularmente en la relación entre los sexos, no es una perdonable concesión al folclore, etnicismo, reivindicación nostálgica del pasado etc., sino que constituye un obstáculo concreto en el camino de la realización del proyecto islámico, que en última instancia causa más daño a la causa de los musulmanes que los ejércitos enemigos.


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