Declaración

UNIÓN INTERNACIONAL
29 de diciembre de 2011

PREÁMBULO

Nos hemos unido para combatir el Sistema. Entendemos por Sistema el ciclo cerrado de dominio y explotación, perfeccionado de milenio en milenio, fortalecido gracias a las revoluciones  fracasadas. Consideramos también que justamente hoy el Sistema está a punto de alcanzar su perfección. Hoy aún podemos luchar y existe la esperanza de obtener la victoria. Pero si no aprovechamos este momento, el Sistema gracias a la superélite que lo dirige  será imbatible y se colocará  fuera del alcance de cualquier acción que los humanos puedan realizar desde abajo.  En este caso la humanidad será derrotada. Tantas vidas transcurridas en la oscuridad de la esclavitud y con la esperanza de que alguna vez se encendiera la luz de la libertad para brillar para siempre no habrán servido para nada.

QUÉ ES EL SISTEMA EN EL QUE VIVIMOS

1.El sistema es el instrumento que sirve para extraer la energía vital de las personas para el beneficio de la superélite que se ha posicionado como la única humanidad de pleno derecho.

2.El resto de la humanidad – salvo la élite – no es más que objeto de explotación y alienación o, instrumento utilizado en las tecnologías de explotación y alienación.

3.La humanidad, que sirve como medio para los objetivos de la superélite ha sido dividida entre los “civilizados” y los  parias. Los primeros aún tienen interés como materia de explotación económico-social, los segundos son desechados como lastre   que estorba al Sistema  en su desarrollo histórico. Son convertidos en vagabundos  planetarios. Los especuladores mundiales  ya “se han comido” sus bienes y los bienes de sus descendientes aún no nacidos. La economía  de “futures transactions” agotó las posibilidades de crédito, superando decenas de veces los activos reales. Los tecnólogos políticos del sistema ya no tienen medios  que gastar en el desarrollo social del grueso de la humanidad.

4.Así que la actualidad política para los círculos dirigentes consiste en el desmontaje de las reglas de juego, establecidas después de la Gran Revolución Francesa y la Guerra de  la Independencia de las colonias británicas en América, juego sustancialmente  cambiado  tras el octubre de 1917. Los dueños del mundo ya no necesitan camuflar la realidad social con los procedimientos de la democracia burguesa.

5.Asistimos  al final de las ilusiones de una presunta causa común que une a los de “arriba” y a los de “abajo”.  Ante nuestros ojos desaparece hasta la apariencia de la interconexión de la “tierra” con el “cielo” porque al Sistema ya no le hace falta guardar las apariencias.

6.Como resultado cambia el contenido social del concepto  “hombre”:  somos testigos de cómo desaparece el respeto hacia “lo humano” en el enemigo; a partir de ahora la frontera pasa por dos interpretaciones  excluyentes  de la idea “hombre”, que se enfrentarán a muerte y solo una de ellas será la que gane la batalla. De modo que, independientemente de nuestros  deseos estamos ahora en un mundo en el que los últimos o serán los primeros, o desaparecerán para siempre.

QUIÉNES SOMOS

1.Somos la alianza  de  aquellos  a los que el Sistema ha apartado de la  participación  en el proceso  histórico, entendido como el permanente reparto del “pastel” común de la humanidad.  Ante la intención del Sistema de destruirnos debemos responder destruyendo el Sistema.

2.Precisamente por eso nos convertimos en la vanguardia de aquellas fuerzas revolucionarias, que se proponen un grandioso fin, mucho más allá de los límites de las relaciones con la propiedad y la distribución de los bienes materiales.

3.Comprendemos  la causa del fracaso de las revoluciones de clase del pasado y queremos dar una nueva interpretación del hombre, vamos a formular y a afirmar nuevas relaciones del hombre con su propia conciencia, con otras personas, con el pasado y con el futuro de la humanidad.

4.Somos los portadores de una nueva interpretación de la libertad, lo que nos permite realizarla  –  algo sin precedentes en la historia. No entendemos la libertad como derecho de elegir; sino como derecho del hombre de ser el dueño de sí mismo, derecho de diferenciar con toda nitidez entre su mundo interior y el espacio  social.

5.Liberamos la identificación interior del hombre consigo mismo, entendida como su original y esencial  soberanía sagrada, de la sumisión a cualquier grupo, a cualesquiera quimeras, fines  e ídolos en aras de la única verdadera unidad posible para los seres humanos,  la hermandad de los hombres mortales, quienes realizan su libertad interior  en forma de la ley externa. Declaramos  la guerra sin piedad a la religión del oro y al reino  de la cantidad en todas sus manifestaciones idólatras.  Ante el intento del Sistema de destruirnos tenemos la obligación de destruir el Sistema.

A QUIÉN CONSIDERAMOS NUESTRO ENEMIGO

1.Nuestro enemigo son los clericales de cualquier confesión y de cualquier rango. Pensamos que sus diferencias confesionales forman parte de las más importantes tecnologías políticas de los sacerdotes, utilizadas para asegurar su absoluto control sobre la humanidad.  Personas ingenuas creen que la mayoría de los habitantes del planeta, al menos los de los países económicamente desarrollados,  que tienen una compleja estructura de la sociedad civil,  son agnósticas y por lo tanto resuelven sus asuntos fuera de la influencia de la corporación clerical.  En realidad ningún agnóstico (salvo casos muy  excepcionales) queda fuera de la influencia del campo moral; todos los agnósticos, ateístas y social-humanistas  actúan dentro  del marco de los así llamados  “valores humanos universales”: del Bien y del Mal; pero son precisamente los clericales  actuales los que ejercen el control sobre el sistema de los valores, que constituyen su patrimonio corporativo, ellos poseen “las llaves” de la moral universal. Vemos en los clericales de ahora la corporación mundial de los augures de nuevo tipo, que se ha apropiado del derecho de interpretar las cuestiones fundamentales como  son la vida y la muerte, y son ellos los que garantizan la legitimación del Sistema mundial.

2.Nuestro enemigo es la nobleza hereditaria tradicional,  que compone la cúspide aristocrática de la sociedad mundial.  Esa nobleza, que forma un club internacional cerrado y bastante reducido  es la principal aliada de los clericales, juntos elaboran la estrategia para dirigir la historia.  Precisamente en los clubs aristocráticos  cerrados  los impulsos,  procedentes de la élite sacerdotal, se transforman en los proyectos que determinan el rostro de la sociedad de hoy. A través de estos clubs de los señores, que la masa conoce por las crónicas de alta sociedad de la prensa amarilla, los popes de distintas confesiones dirigen las instituciones  sociales, permitiendo también el acceso restringido a estos centros privilegiados  a algunos políticos profesionales electos. La nobleza sigue dirigiendo el mundo por encima de las bagatelas de la democracia representativa; lo hace a través de las corporaciones multinacionales, que supervisa y tutela  a través de los consejos de dirección. Lo hace a través de las organizaciones no gubernamentales, fondos, movimientos ciudadanos. Muchos no son en realidad más que  tapaderas de las implacables estructuras mafiosas.

3.Nuestro  enemigo es el establishment  burocrático  internacional – principal aliado político de la nobleza tradicional, gracias al cual el dinero criminal, “lavado” a través de las corporaciones multinacionales se gasta en la construcción y mantenimiento del Imperio Global. Burocracia internacional, que dirige fondos y proyectos, organizaciones regionales de los estados miembros y congresos mundiales de las organizaciones humanitarias no gubernamentales  es una auténtica peste corrupta, que no rinde cuentas  ante ningún gobierno, ni inspección fiscal, sino que únicamente responde ante sus comités de tutela, en los que están sentados los descendientes de las  centenarias casas aristocráticas, de las dinastías reinantes o dinastías reales que no se sientan en el trono. Burocracia internacional representa el escalón superior del lumpen educado, alimentado por la superélite, que utiliza su profesionalismo en la resolución técnica de las cuestiones de control y gobierno sin la intermediación de los estados nacionales.

4.Nuestro enemigo son los especuladores financieros de todos los niveles, cuya actividad nutre las necesidades de la burocracia internacional. Precisamente estos flujos financieros se concentran en los gigantescos recursos de todo tipo de fondos y empresas, destinados a comprar y a descomponer los antiguos sistemas nacionales, a destruir el hábitat de la humanidad sedentaria tradicional, a cambiar el sistema de valores, moral y mentalidad, adaptados al formato de la nueva esclavitud. Los especuladores financieros, “vendedores de aire”, convierten los bienes de las generaciones  aún no nacidas en las cadenas por ahora  invisibles, que atan a las generaciones actuales.

5.Nuestro enemigo es la mafia mundial estrechamente emparentada con la burocracia internacional. La mafia explota los vicios humanos, la estupidez y la avaricia del hombre-masa.  Se dedica a la falsificación de productos, llevándose por delante la vida y la salud de millones de personas. La mafia controla la pesca mundial en los océanos, practicando verdadero expolio de los recursos marinos, tala ilegalmente los bosques allí donde aún puedan representar algún interés comercial; “sana” ilegalmente a las personas y “proporciona protección” a los órganos de sanidad en todo el mundo, a las clínicas privadas y las compañías farmacéuticas; prácticamente no hay ninguna esfera de la actividad económica que no esté afectada por las metástasis de la presencia mafiosa. El rasgo distintivo de la mafia es el uso de las leyes restrictivas para aumentar drásticamente la demanda y aumentar la circulación del dinero negro – producto real de la alienación a nivel de la humanidad física. La mafia internacional está indisolublemente unida al sistema legal mundial, que representa la más monstruosa perversión del principio mismo de la justicia. Mafia está estrechamente unida a la casta sacerdotal, cuyas instituciones “lavan” el dinero negro.

6.Nuestro enemigo es el funcionariado nacional, que explota clichés del patriotismo estatal y mitos de la soberanía nacional muy arraigados en las mentes de la mayor parte de los humanos. Esta clase parasitaria que presiente el peligro que le trae el  Imperio Global, hoy pretende “llenarse el buche” para el día del mañana. Bajo el pretexto de la defensa de sus “súbditos” – los pueblos a los que explotan – se dan prisa por acaparar el mayor número de medios  -  fruto de la corrupción y han convertido su propia firma en su principal mercancía. No tenemos ninguna ilusión con respecto al uso de las burocracias nacionales como compañeros de viaje en la lucha contra el Imperio global.

7.Nuestro enemigo son las fuerzas de seguridad del Estado oficiales y extraoficiales, creadas para ejercer la violencia estatal y para reprimir cualquier manifestación de protesta. Las estructuras nacionales de seguridad, utilizadas por el funcionariado “patriótico”, están condenadas a pudrirse y a descomponerse, lo que llevará a su renovación con los cuadros proporcionados por las estructuras mafiosas y las fuerzas mercenarias  policiales  del globalismo.

8.Nuestro enemigo son los “legisladores” de todos los colores y niveles, desde los juristas, que viven de la población a la que incitan a interponer  demandas y a mantener interminables pleitos  judiciales, hasta los secretarios y consejeros de alto nivel jurídico, que formulan las vías  estratégicas en el desarrollo de la base jurídica mundial, en otras palabras, instrucciones para quitar al ser humano su verdadera esencia.

9.Nuestro enemigo, por último, son los usurpadores de la renta de la naturaleza, quienes privatizaron los recursos naturales, convirtiéndose en los aliados, sino sirvientes de los mayores especuladores financieros, para mantener así, con las riquezas del subsuelo a toda la pirámide de la mentira social y de la tiranía.

COMO LUCHAMOS CONTRA EL SISTEMA

1.El paso fundamental en la organización de la lucha contra el Sistema debe ser la aparición de una nueva ideología universal, que describa todos los aspectos de la realidad partiendo del principio único común. Esta ideología universal debe ser asumida como suya por todos los explotados en todos los rincones de la tierra, porque trata de la naturaleza universal del hombre y, por lo tanto, de los problemas eternos de la existencia en medio de la naturaleza y de la sociedad. Consideramos que fue un error interpretar al hombre como simple consecuencia de las fuerzas objetivas, que lo forman de tal o cual manera, según las circunstancias. En la ideología universal de la nueva protesta el hombre como sujeto autónomo se convierte en el actor principal  de la historia, y su subjetividad constituye la fuente de la que nace el sentido de la historia.

2.La ideología universal de la protesta, que puede ser creada con el esfuerzo de las personas concretas, debe contribuir a la creación del nuevo tipo de conciencia como base intelectual común. Apoyándose en esta base el hombre es capaz de interpretar finalmente todo lo existente y la propia existencia. Es esta nueva conciencia la que garantiza la única unidad que reconocemos – la hermandad de los mortales, a los que no les une la ilusión de las preocupaciones vitales, sino una clara conciencia de que su propio fin es inevitable y que todo lo existente también tendrá su fin. Solamente desde la posición de esta conciencia finalista pueden comprenderse los motivos fundamentales  que mueven al hombre a la acción, tales como  “el sentido” o “la voluntad del sentido” y la libertad interior que es el núcleo hermético del espacio interior de la personalidad, sobre la que no pueden dominar  ningunas  realidades externas pasajeras y relativas.

3.Nuestro objetivo consiste en organizar la hermandad entre las distintas comunidades de todos aquellos que sean capaces de luchar contra el Sistema y que ven en ello el objetivo principal de su existencia física. La fuerza de esta hermandad de distintas comunidades  está en que no se proponen colocarse en la cúspide de la pirámide social, sino que pretenden destruir esta pirámide,  que quieren  aislar y derrotar históricamente a la superélite, desacreditar y neutralizar a la comunidad sacerdotal mundial, paralizar todos los mecanismos de control sobre el ser humano en el nombre del principio de la alienación,  gracias al cual existe esta sociedad de la injusticia total.

4.A la pregunta de si es posible construir la sociedad humana de pleno rendimiento, basada únicamente en el factor humano, contestamos categóricamente que no. La justicia – también relativa – únicamente puede alcanzarse a nivel de la hermandad, enfrentada a la sociedad en su conjunto. La sociedad siempre fue, es y será una falsa jerarquía, basada en la idolatría y el fetichismo, que paga por su perversa existencia con la sangre y el sudor de los de abajo. Precisamente por eso la ideología universal de la protesta no diferencia, en última instancia, entre el Sistema entendido como la más perfecta  autoorganización  del mal y la sociedad  entendida como el factor humano autosuficiente.

QUÉ ES LO QUE CREAMOS

1.“El Estado”, que hoy representa para todos el atributo indispensable de la civilización humana, desde nuestro punto de vista no es más  que un parásito  organizativo,  sin hablar  ya  de su función puramente represiva. No hay nada en este mundo que no se pueda hacer sin la participación o la intermediación del estado. Es más, incluso la vigilancia del orden público la hacen mucho mejor los ciudadanos organizados que las fuerzas de seguridad estatales, inevitablemente corrompidas. El estado siempre ha luchado contra el derecho de los ciudadanos a organizarse y a defenderse por cuenta propia.  Al usurpar el recurso de la fuerza el estado encarna de hecho el principio castrador,  que más que parecerse al “gran hermano” o al “severo padre - vigilante”, ejerce de madrastra,  para la que todos los que no sean los amos de la vida y los burócratas a su servicio, se convierten en hijastros, a los que se les niega cualquier derecho de ejercer su propia voluntad, su iniciativa y de tener su propia dignidad. Es la esencia del Estado, y por eso creemos que la unión comunitaria de personas libres  va a  funcionar  mucho mejor y de manera más efectiva sin semejante parásito.

2.Creemos, por lo tanto, que es el propio pueblo quien debe tener el derecho y la posibilidad de luchar contra los criminales y de defender sus derechos de cualquier iniciativa destructiva, de cualquier reto depredador, sea quien sea su autor. Defendemos el derecho a la autodefensa armada de la población, basada en la responsabilidad y los compromisos de cada ciudadano ante su comunidad.

3.Creemos firmemente en el derecho de los ciudadanos de crear cualquier colectivo que exprese su deseo de participar en el autogobierno de la ciudadanía. Cualquier colectivo creado tiene derecho de colocar a sus representantes en los órganos de autogobierno local – de modo que los órganos de autogobierno locales estarán compuestos por los grupos de representantes de distintos colectivos cuyos objetivos y formas de funcionamiento serán distintos. En una mancomunidad realmente libre estos grupos de representantes se forman a través de su presentación libre y quedan como fuentes activas de la voluntad política, después de demostrar su capacidad en la práctica.

4.Desde nuestro punto de vista, estas uniones de personas, que representan a los colectivos  ciudadanos que están detrás de ellos, son los portadores de la autoridad y del poder legítimo. Las conexiones horizontales de estos órganos de autogobierno podrán ser coordenadas por las estructuras de carácter unitario únicamente a nivel de la  generación de objetivos comunes, pero nunca como medio para aplastar la voluntad política local.

5.La  propia unión horizontal entre los grupos, formados por el método de la autopromoción, se asegura mediante la aceptación por todos del principio base para formar la libre mancomunidad, que tendrá , un carácter fijo técnicamente detallado   que delimite exactamente la independencia interna y la autonomía jurídica de los distintos colectivos y su servicio a la causa común. La aceptación de este principio en su letra y su espíritu será la única exigencia hacia el centro libremente creado del poder local y a la vez la garantía de su existencia dentro de la red que une a todos los centros.

6.La movilización y el gasto de los recursos materiales comunitarios para la causa común será uno de los principales compromisos de los centros mencionados. Su presencia en forma política garantiza que ninguno de ellos pueda convertirse en causante de la alienación parasitaria de los recursos a su favor sin el riesgo de su inmediata supresión.


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