Primavera en la “calle musulmana”

Geidar Dzhemal

Primavera en la “calle musulmana”

Mayo de 2012, Interunion.org

Traducido del ruso por Arturo Marián Llanos



La conferencia internacional “El despertar islámico” recientemente celebrada con éxito en Teherán ha puesto de manifiesto el carácter complejo de los acontecimientos históricos que han sobresaltado el mundo árabe a lo largo del último año. Además esta conferencia ha puesto en entredicho a todo tipo de “expertos” que intentaban convencer al público de que las revoluciones en el Próximo Oriente fueron provocadas por los servicios secretos occidentales. Resulta que un país tan claramente antioccidental como Irán ve con buenos ojos que se hubieran ido al basurero de la historia las figuras como Mubárak, Zeinalabiddin y… ¡qué horror! – Kaddafi…

La conferencia fue tan importante y representativa para las figuras clave del actual mundo islámico que a ella acudieron incluso algunos importantes representantes del movimiento Talibán.
Este acontecimiento ha demostrado en primer lugar que el despertar islámico es un hecho objetivo, no ha sido provocado desde el exterior, sino que tiene sus raíces espirituales en el propio terreno espiritual del Islam; y en segundo lugar que distintas fuerzas están luchando por controlar este proceso. Claro que está presente el Occidente que intenta “entrar en el tema” a través de los regímenes monárquicos reaccionarios de la Península Arábiga; pero también está presente Irán que se ve a sí mismo como un jugador independiente en este campo.

Este hecho indudablemente ha despertado los celos de Turquía de Erdogán. Difícilmente iba a permanecer indiferente Ancara ante la reunión de las fuerzas islámicas heterogéneas sobre la “plataforma de Teherán”, ya que lleva ya un decenio aumentando activamente su papel en el mundo islámico. Vemos como en Turquía se celebran los congresos y conferencias de distintas corrientes islámicas, con la activa participación de las organizaciones de la oposición armada en el Cáucaso. El mundo islámico actual es un espacio vivo y poderoso lleno de inusitadas posibilidades. El proceso del despertar, del que estamos hablando, tiene al menos cien años. Los primeros pasos en esta dirección fueron realizados por los jóvenes intelectuales del Califato Otomano que pretendían recuperar el peso político del Islam en el mundo,  y también por los ayattolahs opositores en Irán, rodeados de jóvenes y dinámicos alumnos, que desafiaban el dominio británico y a la dinastía de Kadjar, colocada como “vigilante” por Londres… A través de la revolución naserista, preparada en primer lugar por los Hermanos Musulmanes, que luego sufrieron a manos de Gamal Abdel Naser, a través de la explosión de las pasiones políticas en Paquistán, a través de la Revolución  Islámica iraní, a través del parlamento musulmán en Gran Bretaña, a través de las innumerables conferencias desde Jartum hasta la Ciudad del Cabo, los musulmanes caminaban hacia el día de hoy, cuando los dictadores que parecían inamovibles están cayendo uno tras otro como las fichas del dominó. Lo que aún ayer parecía un milagro, hoy se ha convertido en un hecho que asusta a los tiranos que todavía se mantienen y a sus mentores occidentales. Sin embargo, falta la ideología política sistemática que pudiera aglutinar a los variopintos movimientos, que proporcionara a los musulmanes la metodología del análisis estratégico, que les ofreciera  una vía para plantear los problemas. Basta con echar un vistazo al conflicto entre los Hermanos musulmanes y los salafistas en Egipto. Estos últimos que a lo largo de toda la protesta han estado apoyando al tirano orientado hacia Israel y los Estados Unidos, quienes se opusieron al Islam político y a la Plaza Tahrir, en cuanto Mubárak fue detenido y procesado, se reorientaron rápidamente. Han creado el partido an-Nur, han conseguido el 20% en las elecciones al parlamento y ahora critican a los Ihvani por ser “malos musulmanes”. Está claro que si se dan las circunstancias ellos se convertirán en la parte del conflicto dentro de la umma egipcia constituyendo la principal fuerza contrarrevolucionaria a la que paradójicamente se unirán los liberales filooccidentales y la “intelligencia democrática”, para los cuales el Islam político es algo mucho más terrible que el espantajo del “wahhabismo”.

Los mismos problemas surgen ante el Cáucaso. El despertar islámico llegó al Cáucaso cuando aún no se olía la “primavera” egipcia por ningún lado. Pero no existe una clara comprensión de cómo está organizado el “mundo incrédulo”, qué es la sociedad contemporánea, en qué se diferencia el estado de la sociedad, por qué el estado burocrático actual aunque lo proclamen tres veces shariático, seguirá siendo enemigo del Islam, cuál es el carácter de las contradicciones sistemáticas entre los principales jugadores imperialistas – EE.UU., Unión Europea, China, Rusia, India, etc. Este análisis solo se puede hacer desde la base de una filosofía política coherente, pero en los círculos radicales el mismo término “filosofía” es el sinónimo del “kufr”.

Por eso es tan importante el diálogo constructivo entre las fuerzas islámicas en los escenarios más distintos – iraní, turco, árabe, centroasiático, etc. Porque precisamente en el proceso de este diálogo se irá formando la nueva generación de las personas de “larga voluntad” que mañana afirmará el liderazgo del Islam en el proceso político mundial. ¡Y este papel desde luego no estará al servicio del nuevo orden mundial!


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