Ya no se puede hablar utilizando el lenguaje de la época pasada

Geidar  Dzhemal

Ya no se puede hablar utilizando el lenguaje de la época pasada

Entrevista  para “Literaturnaia gazeta”, 06.07.2003

Incluida en el libro Daud vs. Djalut /David contra Goliat, Moscú, 2010

Traducido del ruso 



Nos demos cuenta o no, pero vivimos en un mundo distinto. Este mundo es mucho más inestable. Ya no existe el campo socialista, la “guerra fría” ha terminado. Después de la creación de las redes globales de comunicación ha surgido una nueva dimensión – la de la información: la información se complica cualitativamente y se desarrolla. Ha aparecido el mercado global de los capitales… Hay además en este cuadro cambiado de la realidad otro factor esencial y, también en desarrollo – el factor islámico. Ya no se trata únicamente del fenómeno religioso: el Islam se posiciona como el gran Proyecto de oposición al Sistema, se convierte en el apoyo ideológico de aquellos que no se olvidan de los pobres, explotados, desheredados. Una de las figuras más importantes y conocidas del Islam político es Geidar Dzhemal, presidente del Comité Islámico, teólogo que está creando la metodología del pensamiento contemporáneo.

   Literaturnaia gazeta. Geidar, en actualidad surgen algunos intentos de crear una visión universal para poder enfocar la nueva realidad. Utilizando el lenguaje que se ha puesto de moda, se nos han planteado los retos, que de momento no encuentran respuesta. ¿A qué conclusiones ha llegado Ud. buscando estas respuestas?

   Geidar DZHEMAL. Como se sabe, ahora se ha derrumbado el marxismo como sistema universal para describir la realidad. Con todo lo malo que se puede decir del marxismo, poseía una buena cualidad: había heredado la metodología de la visión religiosa entendida como proyecto,  y que permitía al contestatario, pongamos, de Nueva Zembla entenderse con otro de Noruega. Ahora esta posibilidad ha desaparecido. Mejor dicho, el lenguaje marxista está comprometido en cuanto a su veracidad política y sobrevive en “las afueras” de la vida socio-política, filosófica e intelectual, como determinados restos de una época que ya se fue. Ahora no se puede utilizar este lenguaje, porque contiene nociones que no se corresponden con nada. Hoy ya no existe ni la burguesía, ni el proletariado. Los polos extremos de la pirámide social son la superélite, colocada por encima de la realidad, y el Harlem mundial con su eterna miseria. Todo lo demás representa el movimiento molecular browniano del elemento desclasado. En las condiciones de la lumpenización global Berezovski y Jodorkovski (oligarcas rusos, en España un ejemplo parecido serían Mario Conde y Juan Guerra – n. del T.) – son claros representantes del lumpen. Lograron acceder al dinero, pero no son burguesía. Burguesía es un estamento tradicional con su propio código de conducta. Hoy se puede encontrar a sus representantes en los países del Tercer mundo (por ejemplo, en Irán o en Malasia). Incluso si uno tropieza con ellos por la calle casualmente, ve que han nacido dentro de un sistema estable de trabajo con el mundo material, de la atmósfera del intercambio de los valores materiales entre la sociedad y el medio exterior. En Rusia, pongamos, la situación es distinta. Cuando vemos a un hombre que hoy es rico, es que ayer era un tecnócrata, anteayer el secretario del komsomol, y mañana probablemente será un disidente, que sobrevive con la ayuda de los servicios secretos extranjeros, por ejemplo, en Londres… Se trata del lumpen, es decir de los elementos desclasados. No podemos describir a la sociedad compuesta en un 90 por ciento de los elementos desclasados, como burguesía y proletariado.

   Así que el lenguaje universal del marxismo está desacreditado y no se puede aplicar a la situación de hoy. En su lugar ha aparecido otro lenguaje o, mejor dicho, un enfoque de moda – como se solía decir antaño, una pseudociencia burguesa. Me refiero a la metodología de Spengler, Toynbee, su dichoso “diálogo de civilizaciones”. Desgraciadamente, muchos intelectuales, clericales musulmanes, que encauzan el proceso intelectual público de la comunidad musulmana mundial, han picado este anzuelo. Les gusta mucho hablar del conflicto de las civilizaciones, necesidad del diálogo, e interpretan el Islam de manera correspondiente. Esta postura es radicalmente incorrecta. El Islam, claro está, tiene su dimensión de civilización. Pero en la medida en la que esta dimensión está presente, representa una desviación del Islam. Islam es una doctrina y un proyecto universales, dirigido a todos los seres humanos independientemente de su color de piel, origen étnico, lugar de residencia. El hecho de que exista la civilización islámica significa que Umma (comunidad musulmana) no ha cuajado como sujeto político.

    Pongamos un ejemplo por analogía con el pasado más reciente. ¿Qué significa “civilización soviética”? Significa que la idea de la izquierda no cuajó como sujeto político. En lugar de la conversión del bolchevismo en sujeto político surgió el imperio soviético-estalinista. El hecho de la conversión en civilización representó el fracaso de la revolución mundial leninista-trotskista. Lo mismo ocurre con el Islam. A medida que se afloja el factor de la revolución islámica (sustituido por los intereses regionales de carácter burocrático-estatal), cobra fuerza el lado civilizatorio. Y ya vemos al presidente de Irán Jatami, que “lanza” contra Huntington el tema del “diálogo de las civilizaciones”.

   El principal problema de los musulmanes de hoy es que piensan a sí mismos en términos de civilización. Piensan que viven según sus reglas. Aquellos que hoy marcan el tono en el discurso islámico, ocupan posiciones entreguistas civilizatorio-dialogantes. Expresan la idea: también somos seres humanos, no nos bombardeen, simplemente queremos vivir. Queremos vivir según las reglas establecidas por Dios.

   G.L. ¿Si la doctrina de Marx y Engels corresponde a una época ya pasada, y el modelo del choque y diálogo de civilizaciones se puede considerar como marginal, entonces en qué es posible apoyarse para crear un lenguaje universal nuevo?

   G.D. Una metodología seria consiste en que debemos establecer que: existe el sujeto de la tiranía y el sujeto de la opresión. Nada ha cambiado porque en el mundo actual ya no está el faraón que sale en su carro… y pisotea a los esclavos arrodillados. En lugar del faraón del Antiguo Testamento está el faraón colectivo, que gobierna el Sistema. Tan solo hay que determinar quién en este Sistema es el sujeto de la tiranía y quien, al contrario, asume la voluntad y el derecho de defender a los oprimidos y los humillados. Ese sujeto político es el que tiene el carácter de partido. Insisto en que, después del final del marxismo esta dimensión de nuevo se convierte en teológica – tal y como debe de ser. Todavía Marx decía que todas las transformaciones revolucionarias en la historia tenían tinte religioso. Era completamente normal que la lucha social tuviera un carácter religioso, y la esencia de las relaciones sociales siempre se ha descrito de manera teológica. Así la explicaban tanto Moisés como Cristo, y también en los tiempos de Wat Tyler (líder de la revuelta campesina en Inglaterra en 1381) la gente cantaba: “Cuando Adam araba y Eva tejía, ¿quién entonces era el noble?”

   Aquel que está situado arriba de la pirámide social, expresa con su posición cierto signo fundamental – lo mismo que aquel, que está aplastado. Por eso la Divina providencia objetivamente utiliza en su realización de la Historia al uno y al otro. A cada uno se le asigna un papel, y cada uno posee su carga energética histórica que algunos llaman “su verdad”. Si el que está aplastado, deja de permanecer de rodillas, se levanta y logra permanecer de pie, querrá decir que la gota de la luz Divina, que fue introducida en él, logró vencer a la entropía, logró obtener la victoria sobre la colosal inercia de la materia.

   L.G. ¿La cuestión es quién desempeñará el papel de la vanguardia del sujeto de la opresión, el papel de mesías, a su manera desempeñado por el proletariado en la doctrina marxista?

   G.D. Hoy el papel del proletariado está desempeñado por la comunidad musulmana. Los musulmanes son la vanguardia de la humanidad oprimida, que actúa no solo en su nombre, sino en el nombre de los que están en Brasil, China, en Rusia.

   L.G. ¿Por qué precisamente los musulmanes?

   G.D. Porque todos ellos comparten la misma postura teológico-religiosa del monoteísmo, que por su lógica interna quita legitimidad a la pirámide social natural. Únicamente el universalismo abrahámico desafía al Sistema, porque le quita el sentido a este cosmos cerrado, donde el hombre es el fin en sí mismo.

   Islam es categóricamente anticlerical y no representa un código individual de conducta. Es la estrategia del hombre interior, que de alguna manera debe ganar a los carceleros y apoderarse de la cárcel. Huir de la cárcel es inútil, hay que vencer desde dentro para destruirla. Lo cual solo se puede hacer juntando las fuerzas de todos los presos. Aquí está la principal diferencia entre el Islam y otras tradiciones religiosas: las otras proponen huir y, como se sabe, lo mejor es fugarse en solitario. ¡Por desgracia la captura es inevitable!

   L.G. ¿Se puede hablar de la tendencia del globalismo islámico – como contrapeso al globalismo de Occidente?

   G.D. Sí. El caso es que el Islam también es globalismo, pero desde abajo. Y solo dos globalismos pueden mantener entre sí la disputa.

   L.G. Por lo común, cuando usamos el término “globalismo”, lo relacionamos automáticamente con la expansión de los valores occidentales.

   G.D. El marxismo pretendía ser globalista, entendiéndolo como la victoria mundial del comunismo. Le aseguro que las personas que gobiernan el mundo piensan como esotéricos. El chamán, Papa de Roma, príncipe Carlos de Inglaterra – son todos representantes de la misma variante de la humanidad autosuficiente, construida sobre el principio de la opresión. Para ellos el hombre es el objetivo. Necesariamente se trata de una pirámide, en cuya cúspide se encuentran los “auténticos” humanos – los que de verdad tienen el poder, que, por supuesto, no son ni banqueros, ni los Soros. Esos últimos no son más que morralla que cumple funciones de servicio – polvo que se lleva el viento. Pero existe la poderosa cúspide de la pirámide, que no cambia pase lo que pase – guerra mundiales, revoluciones. Todo se hace siguiendo el guión de los clubes intelectuales, que trabajan presididos por los “auténticos” seres humanos, bajo su tutela.

   En actualidad ha sido creada una infraestructura globalista muy poderosa, representada por el sistema de las corporaciones multinacionales. Las multinacionales no son un modelo económico, sino de dirección, que están libres de cualquier responsabilidad social, institucional, territorial, lanzadas a la conquista del espacio político y humano. Los verdaderos amos son aquellos que se sientan en los consejos de patronazgo de las multinacionales; en primer lugar los representantes de la nobleza tradicional – dinastías, casas nobiliarias, la vieja aristocracia europea. En esta mancomunidad también están integrados los representantes de la nobleza tradicional del Tercer mundo y casas financieras internacionales – como condimento.

   Los dueños reales del mundo constituyen el núcleo de la élite y la superélite, que comenzó a formarse hace aproximadamente 400 años – en la época de la destrucción de las castas feudales tradicionales. Entonces existía el sistema de la jerarquía estamental: estaba el Papa de Roma, a él se subordinaban los emperadores, en el siguiente escalón se situaban los caballeros, más abajo – los sencillos mercaderes etc. Cuando aquel sistema comenzó a derrumbarse, y en su lugar se impuso el absolutismo, comenzó la Reforma, luego la Contrarreforma, en aquel período tuvo lugar una fuerte reorganización del mundo. Iglesia Universal tuvo que cambiar, pasando a la estrategia de influencia indirecta, la hierocracia abierta fue sustituida por la criptohierocracia, que actúa a través del club cerrado de la nobleza “secular”.

Es, en primer lugar, el Sistema de clanes gobernantes, caracterizados por la herencia y la sucesión. En esencia la formación de esta corporación de clanes terminó en 1860. Durante la última etapa fueron incorporadas las cúpulas de las élites rusa y asiática, proceso favorecido por la supresión de la servidumbre de la gleba en Rusia, revolución Meiji en Japón y la sublevación de los cipayos en la India. Por la misma época comenzó la expansión financiera de la élite en el espacio ruso. Ya hacia el año 1900 el 80 por ciento de la economía rusa se encontraba en las manos de los grupos financieros usureros internacionales.
 
  L.G. No ha dicho Ud. nada sobre la superélite de los Estados Unidos.
 
  G.D. El caso es que los EE.UU. tienen su propia contraélite, que no forma parte de la élite del Viejo Mundo. Esta circunstancia al principio contaba poco porque hasta el año 1914 los EE.UU. eran un país marginal y deudor. Hacia 1914 los EE.UU. le debían a Europa 5 mil millones de dólares, por entonces una suma gigantesca. Pero para el año 1919 los Estados Unidos comenzaron a crecer como un factor serio en el escenario mundial, a la par que apareció la Rusia soviética, que desvió hacia sí la atención de las élites del Viejo Mundo. Surgió el tándem de los EE.UU. y Rusia Soviética, y se dio la circunstancia de que la Entente europea no podía con él. La Entente luchaba contra los bolcheviques y a estos los ayudaban los Estados Unidos. Toda la industrialización soviética creció con la tecnología norteamericana, con los cuadros norteamericanos, y con el dinero norteamericano. Mientras tanto los propios Estados Unidos también se hacían más fuertes. Luego comenzó la Segunda Guerra Mundial en el curso de la cual Europa fue destruida y convertida en un mero espacio económico. Hoy, después de la caída del régimen comunista de partido, basado en el sexto  artículo de la difunta Constitución soviética, se ha creado el conflicto entre la élite del Viejo Mundo, que en el plano militar-organizativo es aún demasiado débil para el enfrentamiento, y la correspondiente contraélite estadounidense, es decir protestante. El conflicto se basa en que la élite estadounidense de ninguna manera puede ser parte de la élite del Viejo Mundo, su integración es imposible.

   L.G. Mientras tanto, parece que entre los mismos EE.UU. y Gran Bretaña hay una profunda coincidencia en cuanto a sus intereses políticos y geopolíticos.
 
  G.D. El conflicto camuflado tras la aparente coincidencia es real. Desde 1945 Inglaterra lleva una soterrada, pero muy fuerte lucha contra los EE.UU. – siempre como el socio débil que “muerde por detrás”. Pondré un solo ejemplo. En 1956 se desató una crisis: Israel, Francia y Gran Bretaña atacaron a Egipto con el propósito de ocupar el canal de Suez. Para los EE.UU. el canal de Suez era importante, porque permitía a su sexta flota pasar a las aguas unidas desde el océano Índico. Si esta vía marítima estuviera bajo el control de Gran Bretaña como gran potencia colonial, los EE.UU, dependerían de ella en sus movimientos geopolíticos militares, y el proceso de las negociaciones entonces seguiría otro cauce. ¿Pero qué ocurre? Los EE.UU. condenan el conflicto (la agresión de Israel, Francia y Gran Bretaña) y proponen intervenir a la URSS. Unión Soviética anuncia, apoyada por los EE.UU. (que se callan, “enseñando el puño” metido en el bolsillo): si no abandonan el canal de Suez y se van de Egipto, vamos a intervenir en toda regla. Por cierto, entonces todos en la URSS se preparaban para la guerra.

   L.G. ¿Cómo ve el papel y el lugar de Rusia desde el punto de vista del movimiento de protesta mundial?
 
  G.D. Ante los ojos de las fuerzas contestatarias mundiales la principal característica política de Rusia es lo impredecible de su actual situación histórica. Una vez que se fue la era “de partido”, el espacio político quedó despejado para una nueva iniciativa de la protesta mundial, que estará libre de la lealtad hacia ningún centro burocrático-estatal, autoproclamado como “patria del proletariado de todos los países”. No es ningún secreto que la URSS burocrática de Stalin-Brézhnev traicionaba la causa de la revolución, condenaba al fracaso y dispersión las fuerzas  del movimiento mundial de la izquierda. Hay que pensar en lo que ha costado la prohibición a los comunistas de Alemania de hacer un frente común contra Hitler con los social-demócratas, la alianza con De Gaulle y la OTAN contra los estudiantes en 1968 o la “atadura de manos” impuesta a Fidel Castro. Con la caída de la URSS ha desaparecido el principal freno que sujetaba la protesta social mundial. El régimen oligárquico de hoy es en realidad un sucedáneo de la clase política, poco influyente y limitado por su capacidad de actuación en la arena internacional. De donde nace la incertidumbre. Es lo que permite considerar a Rusia, al igual que ya había ocurrido en 1917 como el eslabón más débil dentro del sistema global de la opresión, que puede ser roto con los esfuerzos de la internacional revolucionaria. Esta es la herencia política de la Revolución de Octubre, que nos ha llegado a través de todas las peripecias y derrotas de la idea de la izquierda en nuestro país.

   L.G. ¿Existen en Rusia fuerzas islámicas lo suficientemente unidas?

   G.D. Todavía durante la etapa soviética desde abajo fue creado el Partido del Renacimiento Islámico, que desapareció al comienzo de la primera guerra de Chechenia. Fui uno de sus cofundadores, y más tarde su vicepresidente. Fue el primer partido, creado después del PCUS. En él militaban 30 mil musulmanes. Por desgracia, entonces, en los tiempos de Gorbachev, fue ideado no como el partido bolchevique, sino como el partido legal parlamentario. Después surgieron estructuras inspiradas desde arriba – la Unión de los Musulmanes y otras que tuvieron corta vida. Después del año 2000 el poder perdió el interés por tener una fuerza política musulmana institucionalizada en el escenario de la política interior rusa. (Actualmente, en 2012, en el territorio de la Federación Rusa funciona Islamskaia Grazhdanskaia Khartia (Carta Islámica Civil) – N. del T.)
 
  L.G. Cuando se contraponen el Occidente y el mundo islámico, automáticamente se da por sentado que cada una de las partes posee aunque relativa, pero unidad. En realidad (y Ud. lo ha mencionado en referencia a Occidente), ninguna de las partes es el sujeto de una voluntad política unitaria. ¿Cree que la integración de las fuerzas islámicas es inevitable?

   G.D. Los soviéticos tienen un defecto muy específico. Identifican el factor de la civilización con el establishment burocrático. Es decir, que cuando hablan del mundo musulmán, presuponen al presidente de Paquistán Pervez Musharaf, presidente de Egipto Josni Mubárak, presidente de Irán Jatami… No solo los rusos piensan así. Los chechenos piensan igual, que se ofenden porque el mundo musulmán no les ayuda. Les preguntas: ¿qué mundo musulmán? Resulta que el rey de Arabia Saudí Fahd, el presidente de Paquistán Pervez Musharaf… Les dices: pero si los musulmanes en las mezquitas recaudan ayuda para los chechenos, hay organizaciones que ayudan a los refugiados, - todos están de vuestra parte; “la calle” musulmana no os abandona. Sí, me asienten con las cabezas los interlocutores… ¿Pero a quien le hace falta esta “calle” musulmana, cuando hablamos de resistir ante Putin y recibir la ayuda de Fahd? Esta forma de pensar es soviética.

… Los 64 estados, cuyos jefes son los miembros de la Conferencia Islámica son en realidad ilegítimos. Su burocracia y sus reyes son los protegidos del gobierno mundial. No se les puede identificar con el Islam. Al contrario, representan el factor antiislámico.

   El factor islámico existe como movimiento y respiración de la historia misma, como la presencia de Dios. No hablo de los sacerdotes, que están convencidos de ser la sal de la tierra. Casi todo “servidor de Dios” se considera hasta cierto sentido una teofanía, él es – el dueño del Corán, de la Sagrada Escritura, mientras que el musulmán en la calle no tiene el Corán. ¿Pero acaso esto significa que este musulmán de la calle no ha estudiado nada? A lo mejor ha estado estudiando toda la vida. Simplemente no ha entrado en la correspondiente casta, no lleva el turbante, no fue colegiado en el sistema teológico. Y aunque en el Islam no existe quirotonía, ordenación sacerdotal, y formalmente no hay separación de la iglesia de los fieles, existe como presuposición – introducido “por la puerta de atrás”. Con esto las personas pisotean, envenenan, escupen sobre el Islam, lo llevan a un callejón sin salida.

   L.G. Con cada vez mayor frecuencia acusan al Islam de estar directa o indirectamente relacionado con el terrorismo. ¿Qué opina de esta crítica?
 
  G.D. Sería fácil demostrar con los hechos la falsedad de esta acusación. La “agresividad” del Islam se convierte en un mal chiste si lo comparamos con lo que ha estado ocurriendo durante muchos siglos en Occidente: la Guerra de los Cien, de los Treinta, de los Siete años y otras, etc. Sin embargo cuando los ideólogos occidentales, acusan al Islam de agresividad, no quieren decir que haya derramado más sangre que los europeos (lo cual sería simplemente estúpido), sino una cosa perfectamente real: Islam representa la organización estratégicamente intachable de la resistencia interior ante el predominio del objeto sobre el factor humano. Dado que la actual civilización occidental se solidariza con el polo objetual de la existencia, la exitosa resistencia al mismo se percibe como agresión.

   G.L. Ahora los países de Europa Occidental se encuentran con la situación de que parte importante de su población es árabe. Esto ocurre en Francia, en Alemania. ¿Qué supone esta tendencia para el futuro de dichos países en el aspecto demográfico, cultural, político?
 
  G.D. El futuro de la comunidad musulmana es la diáspora. Diáspora – son la gente, liberada de lo “aborigen”, es decir que tiene quebrados los vínculos con la tierra, étnicos, de clan e incluso familiares. Las raíces del hombre, su dependencia del clan, de la tribu, de la tradición a menudo se perciben como algo sagrado. En realidad precisamente con el arraigo a la tierra comienza el profanismo. El paisanaje es la retaguardia y el estancamiento, que encierra a las personas en un gueto. La diáspora, al contrario, - es la vanguardia.
 
  Hoy los musulmanes en Europa se debaten entre las hermandades de paisanaje y las diásporas. Personalmente he tratado en Francia con los portadores del segundo enfoque. De estas personas se podría decir lo siguiente. En primer lugar, como regla, poseen titulación superior; en segundo lugar desempeñan su profesión con soltura. En ellos he visto a árabes de nueva generación, que no renegaron del Islam. Para ellos ser musulmán significa participar en un proyecto providencial. Para ellos el Islam político es la autoidentificación como pueblo elegido – no en la oposición, sino, al contrario, en el servicio a la humanidad. Son personas con la conciencia totalmente abierta, entregada a la idea islámica. Claro está, que leen el Corán y se sienten como las personas a las que les fue entregado este Libro Sagrado. En él se dice: “Os hemos entregado el Corán en pura lengua árabe” (en los tiempos del Profeta la lengua árabe original se había perdido y se hablaban distintos dialectos, el Corán fue dictado en árabe puro, que después de la difusión del Islam fue restaurado – N. del T.).  Es decir que fue entregado a todos los seres humanos. Sin embargo en el mundo islámico a menudo se puede oír: ¿y tú quién eres para opinar sobre el Corán, qué autoridad tienes? ¿Qué comentarios has leído? ¿Dónde has estudiado?..

   Veo mi auditorio entre los musulmanes de Francia, Alemania, Inglaterra, con los que hablo en la misma lengua y con los que estamos en el mismo campo conceptual. En cuanto llegas a un país árabe, debes superar problemas metodológicos. O tu interlocutor se encuentra bajo el control intelectual de la clase de intérpretes profesionales, y entonces tienes que “darte de cabezazos” contra un muro dogmático. O se encuentra en la oposición formal a esta dogmática, o sea que se encuentra prisionero de los contradogmas igualmente discutibles. Y si se trata de un anticlerical liberal, por lo general, es que ha perdido la relación con el islam, quiere vivir sin más y ganar dinero. Pero la diáspora europea es toda ella grano sin paja. Es la generación que ha nacido allí. Claro que hay gente que intenta “disolverse”, convertirse en simples alemanes o franceses. Pero el Altísimo ha hecho de tal manera, que no lo pueden lograr, porque les están presionando desde el entorno, de una manera u otra, y para sobrevivir, se ven obligados a ser los mejores.

   L.G. ¿Sería posible lograr armonizar las relaciones o al menos intentarlo, para que no se produzca ni la islamización de todo el mundo, ni tampoco su reducción al ateísmo?

   G.D. No se trata de islamizar el mundo. Sino de que los musulmanes son la vanguardia de la liberación de la humanidad. Los verdaderos musulmanes son personas que poseen apasionada “voluntad de poder” en nombre de la justicia divina. Su objetivo es derrocar a la superélite, que se apoya en los instrumentos del capital usurero y la estructura globalista de las corporaciones multinacionales.

   L.G. El problema es que nunca existirán las formas sociales sobre la tierra que puedan encarnar en toda su plenitud el fuego de la verdadera fe. En el momento en el que se acabe con el poderío de las corporaciones multinacionales, aparecerán otras instituciones, inevitablemente burocráticas. ¿O quiere Ud. decir que después de la victoria llega algo similar al Apocalipsis cristiano?
 
  G.D. Nosotros luchamos no para vivir, sino para terminar la Historia, preparar la llegada de los esperados Mahdi y Jesucristo. Si actuáramos únicamente para redistribuir los bienes materiales a favor de aquellos que dependen de la seguridad social, sería una monstruosa trivialidad. Millones de personas, pasionarios del cuerpo, murieron en vano, porque en la base de todo estaba una consigna incorrecta, vulgar y materialista. Cuando en 1961 Nikita Kruchev anunció que el comunismo es el salchichón gratis, y que nosotros lo alcanzaríamos en 20 años, simplemente firmó la condena de muerte de la misión histórica del pueblo soviético.

 ... Existen pasionarios del cuerpo y pasionarios de la mente. Por desgracia, ambas cualidades rara vez coinciden en el mismo ser humano. Por ejemplo, los marinos revolucionarios de Kronstadt eran pasionarios del cuerpo,  Lenin y Trotski – pasionarios de la mente. Pero a ello debemos añadir la participación en el proyecto teológico que representa el verdadero gran enfrentamiento contra el príncipe de este mundo. Cuando los pasionarios del cuerpo, pasionarios de la mente y el gran mensaje teológico de oposición al estado natural de las cosas se colocan sobre el mismo eje, entonces se alcanza la masa crítica – la explosión “nuclear”. Se detiene el lavado de cerebro, se acaba la guerra informativa, llega el fin de toda la sociedad de la información con su dictadura electrónica sobre el interior e íntimo corazón del hombre. Y allí donde esto se paraliza, comienza el derrumbe del transcurso natural de los acontecimientos.

   La llegada de Mahdi y de Jesucristo es la culminación de la Historia. Este objetivo lo tienen que lograr los “Consejos de obreros, soldados y campesinos”. No quieren crear el Califato en absoluto. La islamización total es un delirante invento, producido en los laboratorios políticos de Occidente.

   Es cierto que algunos musulmanes dicen: no somos sujetos históricos, estamos aplastados, pero si tuviéramos el Califato, el Califato nos devolvería a la Historia en igualdad con otras civilizaciones. Yo les pregunto: ¿y cómo pensáis crearlo en las condiciones de bombardeo por parte de los EE.UU.? Han cogido a Sadam y pensáis crear el Califato. No saben contestar. Les explicas: el Califato únicamente es posible si lo sanciona el gobierno mundial. Así en su momento Stalin pudo crear el Estado socialista rodeado de los estados capitalistas – por que el entorno se lo había permitido para su propia estimulación. De la misma manera el Califato puede aparecer ahora en la historia como parte del sistema mundial de control. Los musulmanes tienen que huir como del fuego de semejante perspectiva, que nos devuelve a los tiempos de la Sublime Puerta del siglo XIX – no queremos tener a otro “hombre enfermo de Europa”, como llamaban los periodistas occidentales al califa otomano… Mahdi y Jesucristo no vendrán a esclavos – a los que no los esperan, quienes no son dignos de ellos. En el Corán se dice: “No os debilitéis y no hagáis llamamientos a la paz, porque estáis por encima”. El hombre es el instrumento de la providencia Divina, que tiene ante sí un superobjetivo: lo infinitamente pequeño tiene que vencer a lo infinitamente grande. Es decir que la minúscula chispa del Espíritu Santo debe superar a la infinita masa de la entropía. Hasta que este Milagro no se produzca hay que avanzar una y otra vez contra las ametralladoras.

   L.G. Tiene Ud. la reputación de un erudito conocedor del Corán. ¿Cómo se consigue tener este conocimiento? ¿Mediante un aplicado esfuerzo?

   G.D. No. Con el amor. Aunque el amor es una palabra absolutamente no islámica. ¿Pero qué es el amor en esencia? Es el sacrificio. El amor es la disposición a morir, cuando el fuego interior “desborda” tus propios límites y te consume. Para mí el Islam no es algo que pueda ser encarnado en una organización burocrática. No puede ser una imposición desde arriba, un “cometarros” para los oprimidos y los simples. Islam es la llama que arde en el corazón.
                                                                                                                


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